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Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer?… Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan… Les dijo Jesús: Venid, comed. Juan 21:4,9
Un año ha llegado a su fin, y uno nuevo va “amaneciendo”. Atrás han quedado los ejercicios que el Señor Jesús nos ha hecho atravesar con sus altibajos –sus alegrías y tristezas. ¡Qué altibajos habían experimentado los discípulos durante la última semana antes de esta escena! Momentos de triunfo (véase Mt. 21:1–10), comunión (véase Jn. 13:1–11), traición, negación, tensión y, finalmente, la pérdida de su Maestro. Sin embargo, ¡él había resucitado! Ellos lo sabían, lo habían visto, pero quizás desanimados por los momentos tristes de esa semana –la negación y haber dejado solo a su Señor durante sus horas de martirio– volvieron a sus antiguas labores como pescadores.
¿No nos sucede a veces lo mismo? Ante el amanecer de un nuevo año, no nos dejemos dominar por las circunstancias; más bien, veamos a nuestro Señor junto a la costa, invitándonos a comer lo que él ya ha preparado para nosotros en su Palabra. Él es un Señor bondadoso, siempre dispuesto a bendecir a los suyos. Los discípulos no habían pescado nada en toda la noche, pero el Señor tenía un pez y pan para compartir con ellos. El Señor Jesús está cerca de nosotros y tiene la provisión suficiente para cada día de este nuevo año. Acerquémonos a él y dejemos que nos alimente con su Palabra.
Queridos lectores, con esto en mente, les presentamos una nueva edición de El Señor Está Cerca. Como siempre, insistimos en que este devocional no debe reemplazar el estudio regular de la Palabra de Dios, sino servir como un suplemento para profundizar en ella. Nuestra recomendación es: siéntese junto al Señor, como en aquella playa del Mar de Tiberias, y deje que él lo alimente de su Palabra; este libro busca ser un incentivo para esto, animándonos a desear cada vez más lo que Dios tiene dispuesto para los que lo aman.
Damos gracias al Señor por permitir esta nueva edición, y nuestra oración es que él utilice este material para su propia gloria y la bendición de aquellos que lo leen.
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